IPE, fortalezas y consolidación a largo plazo
IPE, fortalezas y consolidación a largo plazo.
+ El desafío, transformar la estabilidad en viabilidad para las próximas generaciones de pensionistas.
+ Presentan al nuevo subdirector de Finanzas, Francisco Villanueva González.
Miguel Valera
Este viernes 19 de junio mi madre cumple 90 años y en unos meses más —en octubre, mi padre llegará a los 100—. Campesino de origen, una gran parte de su vida laboral la desempeñó en un vivero forestal, administrado primero por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca y ahora por la Secretaría de Medio Ambiente, ambas dependencias del Gobierno del Estado de Veracruz.
Se pensionó en el Instituto de Pensiones del Estado y a su edad está pendiente de que cada quincena le caiga su pequeño pago para atender las necesidades de su casa y de su esposa, mi madre. Él nunca supo que en algún momento el IPE pudo desaparecer, debido a una política de privilegios y saqueos. Quizá tampoco se enteró que, en diciembre de 2018, con la llegada de Daniela Griego Ceballos a la titularidad de esa dependencia, se rescató el sistema pensionario veracruzano.
Pongo este ejemplo cercano, amable lector, para referir que ese reordenamiento institucional que arrancó en 2018 —y que a la fecha sigue su curso de la mano del actual director, el maestro Luis Octavio Hernández Lara— no habría sido posible sin la recuperación de la solidez financiera y operativa del organismo.
Reorganización, orden, disciplina financiera, apretarse el cinturón, en pocas palabras, han sido las líneas de trabajo al interior de esa dependencia. El tema toral, fundamental, que salta a la vista, es la operación de la Reserva Técnica, el fondo que permite respaldar el cumplimiento de las obligaciones futuras.
En diciembre de 2018 dicha reserva ascendía a poco más de 1,222 millones de pesos. Para marzo de 2026 alcanzó 3,282 millones de pesos, lo que representa un crecimiento acumulado superior al 168% en poco más de siete años. Este incremento refleja una política de fortalecimiento financiero sostenida y una estrategia de inversión orientada a robustecer el patrimonio institucional.
En otras palabras, esta Reserva, es la garantía de que el sistema pensionario en Veracruz pueda seguir. Su fortalecimiento beneficia a los más de 37 mil 713 pensionistas, de una derechohabiencia que alcanza un universo de más de 136 mil 344 veracruzanas y veracruzanos.
El Instituto tiene otras fortalezas como el Programa de Préstamos, el cual ha mostrado una evolución positiva ya que además de cumplir una función social al brindar liquidez a trabajadores activos y pensionistas, se ha convertido en un mecanismo que contribuye a la generación de recursos para el propio sistema. Mientras que en 2018 el presupuesto ejercido en este rubro fue de aproximadamente 280 millones de pesos, para 2026 se proyecta alcanzar los 880 millones. En el mismo periodo se han otorgado más de 78 mil préstamos, beneficiando tanto a personal en activo como a pensionistas.
Todos estos datos hablan por sí mismos. Veracruz cuenta con un Instituto de Pensiones fuerte.
No hay que dejar de hablar, para abonar a estos argumentos, del patrimonio inmobiliario. El IPE posee una cartera integrada por hoteles, estacionamientos, edificios, locales comerciales y diversos predios, cuyo valor comercial pasó de 4,510 millones de pesos en 2018 a más de 6,189 millones en 2026, resultado de estrategias de mantenimiento, inversión y aprovechamiento patrimonial.
Además, está la recuperación de adeudos de entes públicos incorporados al sistema, lo cual representa uno de los avances más importantes de los últimos años. Mediante convenios de reconocimiento de adeudos y mecanismos de retención de participaciones federales, el monto de la cartera vencida logró reducirse en alrededor de 55 por ciento respecto a los niveles registrados en 2018.
Claro, no todo es miel sobre hojuelas. No todo es perfecto. La palabra perfecto, si me permite estimado lector, hacer una digresión —es decir, romper el hilo del discurso—, perfectum, significa “acabado” y la consolidación de las instituciones no termina, sigue su curso en busca de la mejora institucional.
Los sistemas pensionarios enfrentan presiones estructurales derivadas del aumento en la esperanza de vida, los cambios demográficos y el crecimiento constante del número de pensionistas. En otras palabras, mientras más exitoso sea un sistema en garantizar una vida más larga y digna para sus beneficiarios, mayores serán también sus compromisos financieros futuros.
Así, hay que decir con claridad, que el trabajo del IPE se tiene que consolidar con una visión de largo plazo. El fortalecimiento financiero, la recuperación patrimonial y la mejora operativa son pasos importantes, pero la sostenibilidad de cualquier sistema solidario exige una revisión permanente de sus mecanismos de financiamiento, administración e inversión.
La experiencia reciente del IPE deja una lección relevante: los problemas estructurales no se resuelven de un día para otro, pero tampoco son inevitables. Con disciplina financiera, planeación institucional y una visión orientada al interés público, es posible pasar de la incertidumbre a la estabilidad. El desafío ahora será transformar esa estabilidad en viabilidad para las próximas generaciones de pensionistas veracruzanos.
Eso es lo que los veracruzanos esperamos y eso es lo que, en lo personal, este redactor desea, con dos padres nonagenarios que necesitan de esa fortaleza del sistema pensionario veracruzano.
DAN BIENVENIDA A SUBDIRECTOR DE FINANZAS
Por cierto, ayer leía en el Facebook de esta institución que el director Luis Octavio Hernández Lara daba una cálida bienvenida al nuevo subdirector de Finanzas, Francisco Villanueva González, quien se incorpora al equipo directivo del Instituto. Al mismo tiempo expresó un sentido reconocimiento a Edgardo Escobar Pozo por su trabajo y compromiso al frente de esta Subdirección durante más de siete años. Honrar honra, como dicen los clásicos.
Fuente: Hora Cero
IPE, fortalezas y consolidación a largo plazo / Miguel Valera – Hora Cero



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